Muchos consideran el pádel, uno de los nuevos deportes de moda, un deporte sin riesgo, en el que sus jugadores no ejercen al máximo sus capacidades físicas ni supone siquiera ningún esfuerzo, pero ¿es esto cierto?
Según diversas fuentes, el pádel ejercita numerosos músculos del cuerpo entre ellos están los hombros, gemelos e isquiotiviales. Dependiendo del movimiento que realices, reforzamos pectorales, deltoide, bíceps, tríceps (dando a la pelota) o cuádriceps, abductores (desplazándonos por la pista).
Cabe destacar también, aparte de su fama por la pérdida de peso en los que lo practican, la gran capacidad de fuerza y constancia necesaria para aguantar todo un encuentro dado que, a diferencia de otros deportes, hay muy breves periodos de descanso y cuando los hay, este es mínimo.
Lo que la gente subestima en lo referido al pádel, según los propios testimonios de jugadores, es la precisión necesaria para realizar tal actividad dado que no siempre las condiciones en el juego te favorecen y tienes que pensar rápido siendo preciso en cada acción, ya que esta te puede costar el punto.
Por lo tanto, podemos concluir desmintiendo todas estas afirmaciones ya que al igual que cada deporte tiene sus propios retos y objetivos, el pádel no se queda lejos y puede llegar a alcanzar grandes grados de trabajo.
